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miércoles, 24 de octubre de 2018

Dos amigos Baitoeros se disgustan. Parte I


No acostumbro al escribir de Baitoa, sus gentes y sus hechos, narrar acontecimientos desagradables ocurridos que afecten personas conocidas. Aunque hayan suceddido hace más de 140 años y se hayan transmitido de modo oral entre miembros de familias de viejo arraigo. Sé que aunque el tiempo transcurra no queremos que se juzgue a un familiar por un sólo hecho aislado sino por toda su vida.

 Pero en la presente narración, por los ribetes divertidos daré a conocer unos incidentes entre dos amigos, compañeros políticos, y familiares mios que llegaron a colocarme en una situación incómoda, y de los cuales hay algunas lecciones que podemos aprender. Y como no hay manera de ocultar todos  los nombres, desde ya pido excusas por las imprecisiones en que pueda incurrir. Como pido excusas porque aunque intenté conciliar los amigos lo hice muy timidamente.

   Debo, sin embargo, hacer resaltar que aún en esta manifiesta enemistad entre dos viejos amigos primó la firmeza de sus convicciones sin sobrepasarse más allá de lo que sus visiones respectivas les aconsejaban.

   No olvidemos que Baitoa, como nos recuerda Rafael Peña, ha sido ejemplo de respetar el oponente de ocasión cuando nos narra del encuentro post-electoral amistoso, entre los representantes de todas las fuerzas políticas en la comunidad, ocurrido en casa de sus padres una vez finalizado el torneo electoral de Diciembre de 1962. Como modelo también debo agregar, producto de mis observaciones personales, el espíritu cd conciliación que siempre predicaron los miembros de la familia Pineda. Casi todos, sin excepción.

  Antes de introducción de los dos personajes de mi narración pondré a punto los acontecimientos que explican el desarrollo de los acontecimientos claves en la lucha no amistosa entre dos personas que siempore he respetado. Para ello haré la descripción y el accionar en Baitoa de otras personas ajenas a la historia.

   Primero hablemos de mi prima Bélgica Pérez y como fue ella una de las principales organizadores de la vida social y cutural en Baitoa en la década de los 50 del siglo pasado.

  Como recordarán personas de cierta edad, o los que hayan leidos documentos de la vida de la comunidad, Baitoa desde los inicios del siglo pasado fue un centro de acogida de amigos y familiares que buscaban en nuestro entorno paz, recogimiento espiritual, descanso y diversión. Teníamos mucho que ofrecer.

  Estas actividades fueron muy intensas en la década mencionada no sólo porque la juventud que pasaba sus vacaciones en Baitoa era un tanto númerosa, sino porque personas como Bélgica Pérez, sintiéndose parte de la comunidad, organizaba día por día, durante gran parte del día  y todo el verano actividades que nadie podía olvidar jamás.

 Cada verano Bélgica era acogida en nuestro hogar por mi madre. A veces venía acompañada por alguna de sus hermanas que podían ser el furor de los jóvenes baitoeros al quedar prendados de sus encantos. También llegó a ocurrir que otros familiares compartieran, en casa, sus vacaciones. Pero nadie se le podía comparar.

  Bélgica fué la única persona que hablaba abiertamente de sus coqueteos con los múltiples admiradores que llegó a tener. Para entender la frase anterior debo señalar que mi madre tenía normas estrictas en lo que respecta a relaciones de personas del sexo opuesta. Su fervor era tal que en oyendo rumores de que en Baitoa se podía tener algo que se pareciese a un próstibulo, se encargaba de reunir  otras damas para detener tal actividad. Y mi madre no tenía pudor en insistir en la búsqueda de Dios al dirigirse a alguna chica que supiese que "vendió". su cuerpo. Pero no se limitaba a eso. Si alguna chica extraña a nosotros, hermosa o no, entraba a nuestra casa ninguno de sus hijos varones se podía dar el lujo de adminar sus atributos femeninos. "Del momento que una mujer entre en esta casa esa mujer es hija mía y hermana de ustedes", nos espetaba.

  Y, ¿que taĺ si observaba a una sobrina o ahijada "sosteniendo" la mirada, o coqueteando, con un joven ?. En tales casos era mejor que a la víctima de tales reproches se la tragase la tierra, pues un chapuzón de consejos y de como comportarse le caía inevitablemente.

  Pero nínguna de estas normas eran aplicables a su sobrina Bélgica. Más tarde, pasando los años, y con la confianza natural que da el tiempo, le pregunté a mamá, el porque de sus indulgencias con Bebé, como llamamos a Bélgica, su respuesta fue simple: "Bélgica fue siempre sincera y franca con todos". Y es que Bélgica, con mucha picardía controlaba con su actuar y su conversar a todos sus admiradores. Y luego contaba a mi madre, todo lo ocurrido. Y siempre finalizaba, ¿tía, usted cree que lo hice bien ?. En resumen, era un encanto para mi madre, la hija que siempre deseó tener.

 Se comprenderá que la llegada de Bélgica transformaba no sólo nuestro hogar, sino toda la vida social de Baitoa.
  
La mañana se la pasaba con nuestra máquina de coser, de marca Singer, cortando y preparando vestidos, cortinas y disfraces para algún baile, obra de teatro a escenificar en el Club o para alguna persona de su cariño. En la tarde convocaba una tropa que descendía al rio desde el Poblado y los Callejones de los Núñez, principalmente, junto con todos los visitantes para disfrutar del río que proporcianaba vida y diversión a toda la comunidad. Y en la noche junto a los hijos de la familia de Ramona Fernández se preparaban obras de teatro siguiendo la tradición que nos dejo Luis Mercedes Miches, alias Macario, artista de alcance nacional. Las guitarras lanzaban sus acordes al aire acompañadas de canciones de moda o algunas que remedaban otras más conocidas, como por ejemplo la canción de Juan Lockward Santiago, se convertía en Baitoa.

   Y luego los bailes. !Y que bailes !. Y tome en cuenta que la admiración viene de mi, alguién que nunca aprendió a mover los pies.

  Siempre fue la tradición en Baitoa que las actividades culminantes se celebrasen en el Poblado. Pero Bélgica logró cambiar un poco las cosas. Siendo el alma de las fiestas, por su iniciativa el tradicional palo "ensebao" fue colocado al frente de, y patrocinado por, el negocio de mi padre en una ocasión.

  Pasado el tiempo Bélgica  tuvo título universitario y se casa con Manuel Almonte de Jánico y en rol de mujer casada ya no eran tan extensas sus visitas a mi casa.  Y al yo vivir unos años en Santo Domingo, insistía en que debía vivir en su casa. De hecho, durante algunos meses, fui huesped de su familia. Así la conocí a más profundidad. Era verdaderamente mi hermana mayor.

   Salí del país por varios y largos años. Al regresar fue uno de mis pasos obligatorios visitarla en su casa y negocio que tenía en la Nicolás de Ogando en Cristo rey.

  Tenía entonces dos nuevas pasiones. Su trabajo pastoral en la parroquia de Cristo Rey y su dedicación al PLD, partido minoritario entonces pero con esperanzas de un nuevo futuro.Y tal era su dedicación en ambas áreas que no hacia distinción entre una y otra. En la parroquia de Cristo Rey era una lideresa en la catéquesis y, por ende, la organización de encuentros con los sectores empobrecidos de la barriada para lograr el acercamiento más estrecho a la iglesia y al PLD. No era extraño que en charlas sobre la necesidad de prepararse para recibir un sacramento lo mezclase con la necesidad de asistir a una actividad del PLD. Claro que tenía sobre su accionar, encuentros enconados con el cura párroco y se sentía extrañada de que le llamasen la atencion. 

  En más de una ocasión me habló de realizar encuentros familiares en los que participaría un dirigente del PLD de nombre Leonel Fernández con orígenes en Baitoa. Así oí por primera vez el nobre de quien sería luego candidato, junto a Juan Bosch a la vice-presidencia de la república. Y aprendí que don Antonio  Fernández tenía un hijo con nombre dado a un tío que bien conocíamos en Baitoa.

  Por ello, cuando años más tarde Rubén Díaz me pidió su colaboración en realizar encuentros de baitoeros de diversas generaciones durante las fiestas patronales y al pensar en personas que nunca nos habían visitado en estos encuentros, fue natural en pensar en contactar a Bélgica Pérez, Grace Núñez, Agliberto Peña y otros en Santo Domingo. Buscamos contactos por Salcedo, Bonao, Santiago, además de  Santo Domingo, y en cada lugar se logró catalizar el primero de otros encuentros más. De todas formas así fue la forma en que se contactó a quien luego sería presidente de la República para que nos agradase con su visita.

  Y esa visita del descendiente baitoero es impòrtante en el relato.

  Habiendo presentado mi primera Bélgica, pienso a continuación recordar quién fue Fello Núñez en Baitoa.

  Rafael Núñez en su juventud  se distinguió por su elegancia y podía ser el alma de una fiesta en Baitoa o fuera de ella. Era infatigable. Tengo constancia de como a finales de los años 20 del siglo pasado Fello Núñez no tenía problemas en trasladarse en caballo para participar en actividades fiesteras en Licey. Pero con el tiempo se convierte en el mejor exponente de las fuerzas conservadoras en la comunidad e intermediario entre el hombre común y corriente de la comunidad y los factores de poder en el país.

 Hay dos hechos en la vida de don Fello que merecen relatarse.

  Durante la contienda bélica de 1965, Vidal el hijo de Toño Núñez afirmó haberse encontrado con un grupo armado en la cañada que cruza por unos terrenos que tenía su padre en la Caleta, cercana a los Limones. Fue Fello Núñez quien interrogó al mozalbete Vidal y con él se trasladó al lugar señalado como punto de avistamiento del supuesto grupo armado. Don Fello descartó tal presencia con lo que evitó a Baitoa una ocupación por parte del ejército y las consecuencias impredecibles que de ella se pudieran derivar.

  Tal cosa ocurrió cuando en 1947 Gustavo Pineda, padre de Ralph Pineda,  regresó a Baitoa después haber participado en los teatros de guerra europeo como soldado norte-americano durante la segunda guerra mundial. Allí alcanzó el grado de capitán de ejército.

   Se le ocurrió a Gustavo en una ocasión, habiendo ya viajado en múltiples ocasiones con el senador Doroteo Ródriguez, hermano de Juan Rodríguez, hacia Santo Domingo. Ignoraba Gustavo Pineda que estos dos hermanos estaban separandos sus caminos del tirano Trujillo.

  No sabemos, pues, porque razón, estando en Baitoa, se colocó su uniforme de capitan y se presentó con tal ropa al cuartel de la policía donde relató a los presentes que su grado lo ganó en combate armado, no como los militares dominicanos. Se interpretó que su alusión podía abarcar al Bemefactor de la Patria de entonces, así que la información movilizó soldados a Baitoa. Logicamente, siendo avisado a tiempo, Gustavo Pineda se retiró por las lomas hasta llegar a Rio Verde y de ahí tomó el camino de regreso a New York.

  Esa situación la pudo evitar, pues, Fello Núñez en 1965. 

  El otro accionar de Fello Núñez también ocurrió en el mismo período de conflicto bélico.

  Juan Gil, ciudadano español residente en Santo Domingo en área cercana al frente de batallas, casado con Olga Núñez, baitoera hija de Talo Núñez, decidió trasladarse a Baitoa para alejarse de la zona de conflicto.

   Pero en Santo Domingo existía un dominicano de nombre Juan Gil, también, que trabajando en la empresa suministradora de agua potable de Santo Domingo quien tomó la medida de cortar este servicio a las tropas aliadas a los extranjeros que tenían su cuartel en San Isidro. Enseguida se desató una cacería contra Juan Gil, y parece que a todo el que así se llámase.

  El cabo de policía de puesto en  Baitoa, cuyo nombre no me viene a la mente, pero que dejó tan mal sabor en nuestra comunidad, dió parte al ejército en Santiago para que se encargase del Juan Gil que había encontrado en el lugar donde estaba de servicio. Ya sabemos lo que pasaría.  Pero la información llegó a oídos de Fello Núñez que en una noche lluviosa de mayo tomo la osada medida de, en sendos caballos, trasladar al perseguido, aguas arribas del arroyo Baitoa, hasta hacerlo llegar a Bonao. Los que conocemos el comportamiento del arroyo Baitoa en noches de mayo bajo lluvía sabemos lo que pudo haber sucedido en el escape. Pero toda la escapada fue exitosa.

 Luego, durante los primeros gobiernos de Balaguer don Fello Núñez parecía tener contacto directo con el presidente, o "Malaguei"  como le llamaba él. Pero si hablamos de don Fello es para  introducir al primero de nuestros personajes en conflicto: su hijo Papito Núñez.

Pero eso lo hacemos en la próxima entrega....
Artículo by: Ramón Felipe Núñez

Fuente:Municipiobaitoa.com